Amigos, hay que aprender a leer





Hoy tengo una curiosidad que compartir. Existe entre el extremo oriental de Asia y el extremo noroccidental de América una pizca de mar llamada el estrecho de Bering. Allí se encuentran dos islas: las Islas Diómedes. Fácil de memorizar, Diómedes Mayor y Diómedes menor. Entre ellas dos, cruza la línea internacional del cambio de hora. ¿Consecuencia? Hay un día de diferencia horaria entre ambas islas, pese a que la hora solar es la misma. Para aquellos que estén intentando imaginárselo, en Diómedes menor serían las 4 de la tarde del 5 de abril y en Diómedes mayor las 4 de la tarde del 4 de abril. ¿Simpático, no? 

Simpático y ligeramente paradójico. Como tú y como yo. Simpáticos y ligeramente paradójicos. Y creo que es precisamente esa paradoja la que nos hace simpáticos. La paradoja es que dos continentes tan alejados en tantos aspectos estén, de hecho, tan cerca el uno del otro. La paradoja es que dos islas tan cercanas la una de la otra, dos islas que reciben en el mismo momento los mismos rayos de luz solar, no compartan el día en el que viven. 

He pensado en ti y en mi. He pensado en muchas caras, en muchas personas. Han recorrido mi memoria muchas miradas y me he preguntado por qué estando tan cerca los unos de los otros, nos percibimos tan distantes. La paradoja de Diómedes en versión humana. Y es que en el fondo nos parecemos mucho, compartimos muchas cosas. Esas cosas que ven los que saben ver en lo escondido, en lo que está detrás de las palabras, de la imagen, de la apariencia. Las cosas que ven los que leen entre lineas. Porque ahí están los tesoros del corazón humano. Y los que saben leer esos matices son los que entienden la vida de verdad. Porque entre lineas crecen las ilusiones, entre lineas viven ahogándose algunas heridas, entre lineas hay que leer en una mirada para apreciar la decepción, la frustración o la emoción. Los deseos más grandes de quienes nos rodean son en ocasiones los que están más escondidos. Las palabras que no nos dicen, están a veces en los ojos con los que nos miran, o con los que nos esquivan.

No pretendo nada concreto con este blog. Simplemente compartir mis impresiones sobre estos matices de la vida. Quizás si escribo sobre ellos algún día consiga leerlos. E incluso llegar a entenderlos.